Psicópatas: ¿cómo los reconocemos?


Hannibal Lecter, Carrie, el protagonista de la Naranja Mecánica o el de American Psycho. Todos estos personajes de cine poseen algo en común: han configurado la imagen que tenemos sobre lo que es o puede llegar a ser un psicópata o un asesino en serie. ¿Pero qué son realmente? Realizan actos que pueden resultar incomprensibles e inhumanos pero veamos qué les caracteriza para conocer un poco mejor de qué pasta están hechos.

¿Qué es un psicópata?

En primer lugar, aunque un asesino en serie puede ser un psicópata, un psicópata no tiene porqué ser un asesino en serie. El psicópata, al contrario de lo que se creía, no es un enfermo mental, sino que se considera que sufre un grave trastorno de la personalidad. Es consciente de las normas sociales pero las viola una y otra vez. Algunos especialistas creen que los individuos adultos no pueden resocializarse.

Según el famoso criminólogo y psicólogo español Vicente Garrido, el psicópata es un “camaleón” y entre sus rasgos significativos destaca por su habilidad para el camuflaje: capacidad para evitar emociones humanas, falta de preocupación por el bienestar de los demás y crueldad e insensibilidad emocional. Así mismo, distingue entre 3 tipos de psicópatas: antisociales, integrados y no delincuentes (como Picasso). El psicópata sufre por su anormalidad o hace sufrir a la sociedad. Para Gough, otro criminólogo, los psicópatas padecen una deficiencia en su habilidad de “Role playing”, es decir, conocen cuáles son los valores sociales pero no pueden adaptarse a ellos y son incapaces de sentir el daño que producen en otras personas. No se pueden poner en el lugar de los demás. No empatizan.

Desde el aspecto biológico, los psicópatas nacen con un sistema nervioso hipoactivo, se aburren con facilidad y a veces se muestran fatigados, cansados y apáticos, por lo que buscan sensaciones fuertes que les motiven. En ocasiones, como sabemos, esas acciones generan en todo tipo de aberraciones.

Hasta 1998 nuestro sistema jurídico trataba la psicopatía como una enfermedad mental. Después se reconoció que no es una enfermedad, sino un trastorno de la personalidad, porque los psicópatas son conscientes en todo momento de sus actos y saben lo que hacen. De todas formas, hay que decir que no todos ellos delinquen, solo un porcentaje pequeño.

Los asesinos en serie entran dentro de la tipología más peligrosa de psicópatas. Sería lo que se conoce en Criminología como “psicópatas hipertímicos” (fanáticos en grado extremo), “explosivos”, “desalmados”, necesitados de estimulación.

Rasgos de su personalidad

Los psicópatas poseen unos rasgos de personalidad más o menos comunes, aunque en algunos unos se pueden encontrar más acentuados que otros. Son los siguientes:

Personalidad antisocial: la mayoría de ellos han pasado por un episodio agresivo en su infancia y/o han vivido en ambientes desestructurados. Esta personalidad antisocial se va acrecentando durante la juventud, volviéndose más egoístas y fríos, con una necesidad de vivir solo por el presente, de una forma inestable y sin pensar en el futuro.

Comportamiento agresivo: impulsividad+frialdad.

Son grandes manipuladores: rasgo común en casi todos los psicópatas. Engañan y muestran al exterior lo que en realidad no son para ganarse la confianza de sus víctimas.

Son narcisistas: se autovaloran de forma extremada, hablando de ellos mismos de manera grandielocuente. Siempre quieren ser el centro de atención en sus actividades diarias y no dudan en pisar a los demás para estar por encima de ellos.

No tienen remordimientos ni sentido de culpa: son definidos como grandes estrategas o depredadores sociales.  Solo les importa sus necesidades inmediatas sin tener en cuenta el daño que generan sus actos.

Suelen realizar conductas delictivas graves como asesinatos y violaciones y tienen un elevado coeficiente intelectual.

¿Hay solución?

Como bien se sabe, nuestro sistema penal no es punitivo, sino que principalmente busca la reinserción. Sin embargo, cuando se trata de un psicópata, la Ciencia no ha demostrado claramente que esto se pueda conseguir, por lo que la reinserción resulta casi imposible. ¿Por qué no se logra éxito con el tratamiento? Porque, como hemos dicho anteriormente, los psicópatas no encuentran motivación en lo que un sujeto normal hallaría, por lo que abandonan el tratamiento cuando les aburre o no consiguen un beneficio personal e interesado con el mismo. Aún así, en un intento por mejorar este problema se han estudiado dos maneras de paliar este trastorno de la personalidad:

Programas de psicoterapia: dirigidos a la modificación de la conducta, son los que más resultados obtienen. Se les enseña herramientas para la resolución de problemas, el control de la ira, el desarrollo de habilidades sociales, etc.

Tratamiento farmacológico: se pretende disminuir la impulsividad y agresividad del sujeto. Es el tratamiento más prometedor pero si el individuo deja su medicación una vez haya sido puesto en libertad, recaerá en su conducta antisocial.

Los programas de terapia social, donde se otorga responsabilidad a los presos que trabajan a favor de la comunidad no sirven en el caso de los psicópatas, al igual que las medidas punitivas o disuasorias basadas en la confianza, la vigilancia electrónica o la libertad condicional.

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Acerca de azacajur

Periodista en ciernes amante de la justicia y en constante búsqueda por descrubrir la naturaleza del ser humano delictivo
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